Ziguet...

Teotl el dios sol… y mas poderoso dios que pudo conocer la tierra, era el mas enamorado de los dioses… no porque le gustaran todas las diosas… si no el que era el mas cariñoso con su amada Ziguet, diosa luna, de hermosura inigualable… su blanca piel contrastaba con su roja y delgada sonrisa… sus mejillas eran dos piezas finas de terciopelo, sus ojos dos enormes lagos que hacían que quien los viera de cerca sintiera la paz de sus aguas… bella por completa, desde sus afilados y delicados dedos de sus manos hasta el rizo de su cabello dorado… nadie culpaba al dios sol; gallardo guerrero, dios que galantemente firmaba el horizonte de oro…

Cuentan que Teotl pedía despedir a Ziguet con el canto de las aves… que en el tornasol del Torogoz se imitara el brillo de las uñas de Ziguet… y que cuando el dia partia, para recibirla nuevamente el cielo se tiñera de naranja, violeta y azul… porque esos eran los colores preferidos de su amada…

En el inmenso cielo, antes de llegar la mañana en plena madrugada, al mismo tiempo que las guacalchiyas salían para sorprender a los gusanos… a esa misma hora abría sus ojos brillantes un dios que siempre había estado enamorado de ziguet, pero no se atrevía a decírselo, al menos no mientras Teotl fuera su pareja, pero su amor pudo mas y poco a poco fue ganando la amistad de Ziguet… a quien no le era indiferente el lucero… fueron amigos por mucho tiempo, y Teotl confiaba en esa amistad… pero nadie sabe que le paso a Ziguet, que se dio cuenta que debido a su belleza podía tener lo que quisiera, solo se lo pedía a Teotl y este se lo daba, Ziguet pidió su reflejo en el agua y Teotl se lo dio… le pidió constelaciones y Teotl se las entrego… pero había algo que ella quería que Teotl se lo negaría… quería al Lucero de la mañana, lo quería para ella al menos por una noche… no pedía mas…

Fue una noche que las estrellas descansaron… Ziguet se había percatado que estaba en el cielo ella sola… cuando llego el Lucero… de forma coqueta mas que ella sola, tenia mas colores a su alrededor como círculos de luz que la adornaban… para el lucero era lo mas hermoso que había visto, Ziguet con sus blancas manos de algodón le hacia señales de invitación… El lucero tomo en sus manos sus cabellos que cubrían el pecho de la diosa luna, lo descubrió, suavemente lo beso… eran redonditos como tecomates hechos de barro blanco, ella fue suya y el fue de ella, el Alba que era siempre puntual no tardo… a Ziguet y al lucero se les fue el tiempo sin darse cuenta…

Al mismo tiempo que el alba quitaba el velo, hacia su entrada Teotl… jamás se había visto a Teotl con tanto fuego en sus ojos… fue tanto que los cerros se volvieron amarillos, tomo al lucero del cuello y lo lanzo tan lejos que solo una leve luz de él se puede ver por las madrugadas… y de Ziguet… pobre la convirtió en mujer, y de su belleza nada fue, cambio su cabello de oro por negro… su dentadura de marfil se perdió entre negros carbones… sus ojos como lagos se volvieron charcos lodosos, sus hermosos pechos profanados se cayeron hasta sus rodillas, este gesto no quedaba impune y Teotl lloro, lloro tanto que paso a ser Tlaloc… se convirtió también en dios de la lluvia… cuando Ziguet llego a la tierra que vivía del maíz, Tlaloc le dijo:

Errante serás y volverás ha hacer lo que a mi me hiciste… a todo aquel que quiera traicionar a su pareja…


Antes de darle la espalda escucho el llorar de un niño, Tlaloc lo vio con lastima y sabia que Ziguet no lo cuidaría, tomo ceniza y le dio de comer…

pero esa... esa es otra historia...

3 comentarios:

Giberelina dijo...

seguis vivo...

Giberelina dijo...

seguis vivo!

Giberelina dijo...

cheeeeeeee no se pueden ver las entradas anteriores! quiero ver la mia aunque sea jajaj, debe ser alguna opción de la plantilla...desbloqueala un ratito para que la lea :)